Estoy durmiendo sobre cuatro peldaños de la escalera que da al tren subterráneo , mi cuerpo está un poco sucio y mal oliente, no recuerdo la última vez que me bañe o siquiera me lave las manos, desde hace unos años que he decidido estar así. Me imagino que a ustedes que me ven no se dan cuenta que los observo y cada vez que pasan cerca mío los percibo, vienen de algún lugar y se dirigen a otro, generalmente van corriendo, no saben lo fácil que me resulta leer de sus mentes aquellas cosas que ahí tienen guardadas, inclusive ahora que estoy durmiendo, mi sueño se compone de pequeños fragmentos de sus pensamientos. Como aquella mujer de escote pronunciado, por que está tan preocupada por lo que su madre le dice, pues tuvieron una conversación la semana pasada y aun le resuena en su interior, o aquel joven de aros en la nariz, va triste y no lo reconoce, pues su padre no le reconoce, y aquella mujer entrada en años que tiene que limpiar este lugar, sigue culpando a su abuela por no haberle hecho estudiar, y así es cada día que me duermo en la escalera de ésta estación de tren subterráneo.
A veces alguno de ustedes me regala alguna moneda o algo de comer, realmente se los agradezco y no por mi, si no por ustedes, los que se atreven a acercarse, pues no es simple en una sociedad como la nuestra que alguien bien vestido, buenos modales, se acerque a un tipo como yo tan sucio y golpeado, pero bueno, lo importante son aquellos gestos de amabilidad que a veces me sorprenden, no es fácil, y sabe no es que tenga algún grado de rencor contra nadie, pero los veo tristes, pues mas de alguno le gustaría sentarse un rato y hasta dormir aquí en estos peldaños y no se atreve, bien creo que para la próxima que me de una moneda le extenderé la invitación respectiva, señoras y señores hasta mañana.
« Diseñemos | Inicio | Invisible IV »
« Diseñemos | Inicio | Invisible IV »

Escribe un comentario